jueves, 17 de enero de 2013

El Último Cuadro


Muy buenas a todos, hidalgos y damas, leales compañeros todos,

    Me dirijo hoy a vosotros con varios propósitos. El primero de ellos es poner de manifiesto algo que muchos de vosotros ya habéis podido apreciar: que aunque Los Papeles del Alférez Balboa nunca se han ido realmente, bien cierto es que están de vuelta y con una renovada fuerza e iniciativa, manteniendo todas las cosas buenas que siempre los han caracterizado e innovando en diversos aspectos para seguir mejorando y creciendo. Demostrando que, al contrario de lo que algunos pocos pensaban, este juego y su afición están más vivos que nunca. Y que así seguirá siendo mientras haya un brazo con voluntad y fuerza para sostener la espada y una mano que pueda blandir una pluma (que dicen, y dicen bien, es más fuerte que la espada) y, tintero mediante, plasme, negro sobre blanco, en buen papel de a medio ducado la resma, las aventuras y desventuras del Siglo de Oro.

    Tras el prolongado y tortuoso proceso de gestación del PAB4 (que fue tal; pero no creo que nadie pueda decir que no mereció la pena la espera), la Vieja Guardia requirió dar licencia al regimiento, mirar con perspectiva y restañar las heridas de la batalla. Soldados veteranos y hechos a la batalla, sí, pero humanos a fin de cuentas (bueno, en parte al menos). Y pocos, al final. Siempre ha habido grandes y buenos colaboradores (y son ellos el espíritu de todo esto, algo sobre lo que volveremos más adelante), a fe mía. Pero al final, la última línea de defensa que ha mantenido el Aspa de San Andrés arriba, flameando al viento, a pesar de los pesares, ha sido un reducido y osado grupo de valientes (quijotes, dirían algunos) que, codo con codo, y después de rotas las filas, espalda con espalda, no cedían un palmo de terreno. Ellos saben quiénes son, y creo que es de justicia rendirles el homenaje que se merecen. Que estas palabras sirvan a tal efecto.

    Después, como todo buen soldado viejo que vive lo suficiente, Antonio Polo tuvo a bien hacerme el tremendo honor de pasarme el bastón de mando. Con media sonrisa esquinada, el muy hideputa. “Veteranos a vanguardia”, mascullaba para sus adentros, fijo, carcajeándose mefistofélicamente, mientras me otorgaba una merced que difícilmente podré agradecerle lo suficiente. Y la terrible responsabilidad que conllevaba, claro está. Pero no os preocupéis, que no anda muy lejos, ni mucho menos. Nunca cae la fruta demasiado apartada del árbol, y a la sombra del mismo, en compañía de Ricard, siguen ambos bien cerca del corazón del asunto. Donde no podrían sino estar, por otra parte. Bien saben que no les queda sino batirse.

    Así las cosas, y puesto que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo, siendo muy consciente de las fortalezas y debilidades de los PAB, tuve claro lo que había que hacer. Cierto es que muy probablemente jamás serán nuestras filas numerosas, en el sentido que este adjetivo puede tener para las aficiones de juegos más comerciales y que requieran de menos inmersión en la ambientación que éste. Pero sí tenemos algo que otros no tienen, y es que esta época, esta temática, se vive, se siente. Y voto a tal que es preferible un Tercio, un Último Cuadro de valientes –ya fueren curtidos veteranos o bisoños apenas reclutados- entregados a la causa que regimientos y regimientos, hordas, de otra ralea.

    Así pues, convoqué a la Nueva Guardia: un solventísimo grupo de oficiales, todos ellos veteranos curtidos en mil batallas, con probada experiencia, valía y saber hacer, con un firme propósito: levantar la bandera “PABesca” (no muy afortunado adjetivo, pero es el que es) bien alta, donde todo miembro de la afición, viejo lobo o joven cachorro, pudiera verla, inflamando de nuevo su espíritu hidalgo, recordándole por qué luchamos. Llamar a la afición a filas, a pasar a vanguardia, a primera línea, al son del redoble del tambor. El Tercio os reclama, señores soldados. Pues eso es lo que somos: el Último Cuadro. Y dicho cuadro, el Tercio, lo somos todos, absolutamente todos y cada uno de nosotros, desde el abigarrado general a lomos de su caballo hasta el último y humilde pajecillo mochilero forrajeador. Este orgulloso estandarte lo llevamos entre todos, y sin valientes que la defiendan y fortalezcan, una rutilante enseña en medio de un cuadro erizado de picas no es más que un paño rodeado de varas de madera. Tenemos los medios, tenemos la entrega, tenemos la ocasión. En nuestras manos está no sólo que todo esto siga vivo, sino la inmejorable oportunidad de llegar más lejos que nunca hasta ahora.




     Así pues, y dado que se trata de que nunca falten colaboradores y miembros de la afición que den el paso adelante para hacer que todo esto sea posible (pese a que exista y deba existir -como en toda organización- un grupo dinámico de oficiales que organice, coordine, se mueva y engrase la maquinaria), no cabe sino citar a quien lo dijo mejor que ningún otro, antes o después que él, John Fitzgerald Kennedy: “No preguntes lo tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”.

    Y es que son muchas y variadas las formas en las que cada “balboero” que se precie de tal puede colaborar. No nos engañemos, no todos somos iguales: a cada uno se nos dan mejor unas cosas que otras; y precisamente con aquello que mejor se nos dé podemos proveer de picas, rodelas y arcabuces a nuestras filas. Y dado que de preguntarse qué podemos hacer por el Tercio se trata, he aquí algunas ideas así, a bote pronto, sin que esta enumeración tenga pretensión alguna de “numerus clausus”, ni mucho menos:

·       Artículos de ambientación o con información sobre cualquier tema de la época: pues nunca se sabe demasiado de estos fascinantes tiempos.
·      Reseñas de libros, películas, videojuegos, música, otros juegos de rol o mesa, o cualquier otra cosa que tenga que ver con nuestro amado Siglos de Oro.
·        Galerías de PNJs o PJs (históricos o no): para acrecentar la fauna de nuestras partidas.
·   Crónicas de partidas: raro es que no tengamos más; máxime teniendo en cuenta los graciosos descacharres y épicas situaciones que, sin duda, hemos vivido Jugadores y Narradores en tantas y tantas aventuras…
·     Aventuras y campañas: desde la más excelsa de las campañas creadas “ex profeso” para los PAB hasta la más humilde de las aventuras “one-shot” que hayáis escrito para jugar con vuestro grupo, todo tiene cabida aquí. Todos tenemos aventuras que en su momento preparamos para ser jugadas; y aunque fuera en “modo borrador” (sí, sí, todos conocemos a alguien que funciona así, no miréis para otro lado), seguro no es nada que un ratito dedicado a ponerla “a tono” no pueda remediar. ¿Qué mejor forma de enriquecer mutuamente nuestras experiencias de juego que compartiendo con todos los compañeros los productos de nuestra calenturienta imaginación? Difícilmente puedo hacer suficiente hincapié en la importancia de este punto, porque me consta que si consiguiéramos “reflotar” apenas la punta del iceberg que suponen dichas aventuras existentes y no publicadas “oficialmente” en los PAB tendríamos buenos materiales para proveer varios números de los PAB y enriquecer largamente el acervo común alatristesco. ¿Y qué mejor indicador de que un juego sigue vivo (y pueda seguir estándolo) que el hecho de que exista profusión de aventuras del mismo? Permitid que los PAB hagan suyo el lema de la Real Academia Española de la Lengua, pero respecto a vuestras aventuras: “Limpia, fija y da esplendor”. “Canonicemos” las correrías que salieron de vuestro puño y letra, y que vuestros PNJs vivan para siempre, jugados una y otra vez por propios y extraños. Y sino que se lo pregunten a Itziar de Motrico…
·         Curiosidades: tanto de la época como vividas en las partidas.
·     Artículos sobre la teoría y práctica del rol: ¿Qué música utilizáis jugando a “Alatriste”? ¿Cómo suelen resultar las partidas? ¿Qué técnicas narrativas o utilidades prácticas creéis que facilitan el desarrollo de la partida en esta ambientación y sistema de juego? Se trata de poner el “know how” propio en común, a fin de cuentas.
·   Reglas, reglas y más reglas: siempre hay algo más que añadir, pues la curiosidad y afán por la precisión histórica del “balboero” medio es insaciable, insondable. Cualquier aspecto del mundo alatristesco está abierto a que lo dotéis de un sistema coherente de reglas (a ser posible “respetuoso” con lo ya publicado… o no, porque ¡nunca se sabe!) que nos ayude a todos a reproducirlo de forma un poco más fiel cada vez.
·        Nuevas ideas: pues nunca una buena idea está de más. No dudéis ni un ápice en hacernos llegar vuestras ideas o propuestas, pues lo que no se le ha ocurrido a unos bien puede ocurrírsele a otros. Desde “semillas de aventuras” (el verdadero rolero no terminar de ver una buena película o de leer un buen libro sin pensar: “Uy, qué aventura saldría de aquí…”) hasta una propuesta de nuevas reglas sobre algún aspecto, pasando por todo lo que se os ocurra.
·      Nuevos dossieres (para los más valientes): ¿Tenéis lo que hay que tener y todo en su sitio? ¿Sois fieros como jabatos y entregados a la causa? ¿Sabéis ese gran tema, digno de un dossier, que os apasiona y que aún no se ha tratado como se merece? ¡Pues manos a la obra! Solos o en buena compañía, podéis dedicaros a desarrollar un futuro dossier, y que el artículo principal de un futuro número de los PAB sea obra vuestra. ¿Quién dijo miedo?
·    Recopilaciones de materiales interesantes y otras habilidades: incluso si no podéis colaborar de otra forma, siempre hay alguna forma de poder colaborar. ¿Se os da bien dibujar? ¡Siempre serán bienvenidas las ilustraciones, y se les dará buen uso! ¿Habéis ido recopilando mapas cartográficos de la época, o ilustraciones, cuadros e imágenes en general? ¡Hacédnoslas llegar! ¿Habéis encontrado un documento, estudio o investigación que prácticamente dé pie a nuevos materiales con un poco de trabajo adicional? ¡Siempre viene bien! ¿Maquetáis documentos como ningún otro? ¡El próximo número de los PAB será vuestro reto!
·     “Evangelización lúdica”: ¡Expandid la palabra, oh, fieles! Hablad a vuestros conocidos del juego, hacedles saber que los PAB han vuelto con más fuerza que nunca, compartid estas líneas en las redes sociales. Igual os sorprendéis y algún conocido vuestro es también un aficionado, y no lo sabíais. Que salimos de debajo del las piedras.
·      El Gran Etcétera: ¡Abrid vuestros cajones de sastre, rebuscad entre vuestras creaciones (que a buen seguro habrá muchas que aún no han visto la luz del día), coged pluma de ave, no temáis mancharos los dedos de tinta, cual covachuelista y ya sabéis: sujeto, verbo y predicado! El límite es vuestra imaginación (y, conociéndonos, poco límite es ése, pues se trata del principal atributo y recurso del rolero).

    Y mientras escribo estas líneas que estáis leyendo, las tropas avanzan: con las impresoras aún calientes por el recientísimo número especial de los PAB que nos ofreció el inédito y largamente deseado “Las aventuras del capitán Alatriste” (merced al Jaquetón del Potro y al Hombre de Negro, loados sean) ya se están cruzando palabras mayores sobre otro posible número especial que trajera a nuestras mesas de juego y nuestros corazones el “Limpieza de sangre” y la continuación de la estupenda “La Conjura Inglesa”; mentes maquiavélicas y laboriosas trabajan con denuedo para ofreceros el PAB5, que incluirá –entre muchas otras cosas- un magnífico dossier que nos acercará, como nunca antes, a un tema postergado por demasiado tiempo: la guerra en el Siglo de Oro, y específicamente la Guerra de Flandes; un ambicioso conglomerado de blogs, webs, grupos de Facebook y otros medios digitales está ampliando constantemente un “anillo de webs” (“Un Anillo para gobernarlos a todos…” esto… ejém) que fortalezca y haga permanente la presencia de la afición en la Red; más mentes, también maquiavélicas y laboriosas, se hallan incluso trabajando ya en los dossieres de los futuros números de los PAB (cuyas atractivas temáticas nos permitiréis, por ahora, que permanezcan secretas); y esto es sólo el comienzo...

    Así pues, y dado que me hallo entre gente avisada, ya sabéis: “No queda sino batirse”
    
    Os estamos esperando. ¡Un paso al frente los valientes, que se vea que Iberia pare leones! Para contactar con nosotros, preguntarnos lo que queráis o hacernos llegar vuestras colaboraciones podéis dirigiros a PAB.colaboradores@gmail.com.

Genuflexión y tres vueltas de sombrero, mis buenas gentes.


                Francisco J. Gómez, A.K.A. El Conde Jayán. Arbitrista Mayor y Director de los PAB.

domingo, 6 de enero de 2013

Suplemento "Las Aventuras del Capitán Alatriste"

El día 6 de enero, a modo de regalo de reyes, el creador del fanzine Antonio Polo colgó en su blog el suplemento "Las Aventuras del Capitán Alatriste", cuya publicación ya se anunció desde el lanzamiento del JDR del Capitán Alatriste en 2002.

Once años más tarde, lo prometido es deuda. Aquí tenéis el suplemento, que versa sobre el mundo de la delicuencia y los bajos fondos en la España del Capitán Alatriste, con reglas adicionales, aventuras y unas magníficas ilustraciones cortesía de Joan Mundet y Raúlo Cáceres. Podéis disfrutar de este suplemento en el siguiente enlace de descarga:

Descarga:

miércoles, 2 de enero de 2013

Nuevo arquetipo: Cantinera

Pensando en nuestras jugadoras, o en aquellos jugadores que desean explorar nuevos roles, os dejamos este arquetipo del dossier de la guerra de Flandes del PAB 5, que viene cargado de nuevas reglas y posibilidades.

En este caso, se trata del tema de las cantineras y las mujeres que acompañaban al ejército: vivanderas, prostitutas y lavanderas. Tan poco conocidas como imprescindibles, marchaban junto a los hombres a la guerra. Muchas terminaron casadas y aún con sucesivos maridos, buscando una estabilidad que nunca llegaba. La mayoría terminaban pobres y desdichadas. Se cuentan, no obstante, las hazañas de muchas de ellas, pues a veces empuñaban las armas cuando la vida les iba en ello, como la llamada "mujer blanca" que se vio peleando en la Noche Triste, a espada y rodela, durante la campaña de Cortés en México.

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Cantinera

“Y ni siquiera mi cada vez más vigorosa mocedad, ni los azares y peligros de Flandes, ni la presencia junto al ejército de cantineras y busconas de la vida que acompañaban a los soldados, ni las propias mujeres flamencas -para quienes, a fe mía, los españoles no siempre fuimos tan enemigos ni temibles como para sus padres, hermanos y maridos-, bastábanme para olvidar a Angélica de Alquézar..”
                (Arturo Pérez Reverte, El sol de Breda)

La guerra no era solo cosa de soldados, ni siquiera de hombres. Al final de la larga columna en una marcha iba lo que se llamaba “el tren de bagajes”. Y en él, las mujeres. Había varios tipos de mujeres que acompañaban al ejército. En primer lugar estaban las prostitutas, un mal necesario para el mando, tanto que se acabó fijando el número y relación de prostitutas por soldado, que varió varias veces (1 para cada compañía de 200 hombres, por ejemplo), aunque hubo ocasiones (frecuentes) en las que este número fue mucho mayor. En segundo lugar estaban las cantineras, aquellas que servían bebida a la tropa y aún cocinaban para ellos si tenían dinero para pagarlo. Por último, estaban las lavanderas, que se encargaban de las prendas de los soldados (no era oficio de hombres el lavar) y recibían por ello un estipendio. Estas mujeres solían ser del propio país, aunque también había españolas e italianas que marchaban junto a los hombres. Estos a veces terminaban casándose con ellas, si recibían una dispensa del capitán de su compañía.
                Este arquetipo mezcla estos tres tipos de mujeres, y posibilita el poder llevar a una mujer en una partida de corte militar. Estas mujeres tienen las mismas restricciones para usar y aprender a usar armas (página 75 del básico), aunque están más en contacto con ellas, y no es infrecuente que, llegado el caso, las usen para salvar su propia vida. A veces se necesita un toque femenino, y más considerando que, si una mujer es del país donde se está en guerra, pueda resultar una excelente consejera y espía, si se precisa.
Habilidades: Charlatanería, Cultura local (zona de guerra), Curar, Detectar mentiras, Fingir, Idioma (español o idioma local), Milicia, Seducción y dos habilidades libres a escoger entre las comunes y de villanía.
                Obligatorio: desventaja de Villano (en el nivel que prefiera el jugador, si es del país entonces “Extranjera” para los españoles).
                Ventajas recomendadas: Aliado, Belleza, Carisma, Cobertura, Don de lenguas, Elegante o Intuitivo.
                Desventajas recomendadas: Cobardía, Edad (juventud), Inútil, Mala reputación, Pobreza, Protegidos (bebé o niño) o Vulnerable al dolor.

jueves, 27 de diciembre de 2012

PNJ para el siglo XVIII "El español"

Estamos trabajando ya en el dossier sobre la guerra de Flandes y el número 5 del fanzine. Y para comenzar, como no podía ser de otra manera, las consabidas reseñas de novelas, ensayos, películas y juegos de la sección "La Puerta del Sol". En ella, analizamos obras clásicas como la película "La Kermesse heroica", tan relacionada con el tema del dossier o la más novedosa "Piratas del Caribe: en mareas misteriosas".

Todos los que hayáis visto esta película, os habrá llamado la atención, sin duda, el tratamiento tan especial y benévolo (para un filme americano) que se da de los españoles, que aparecen en la película en momentos clave y, sobretodo, en la pelea final. El tema que suena en ese momento épico es tal que así, y la escena podéis encontrarla fácilmente en youtube (y que no incluimos para no hacer spoiler de la película):


Como primicia os dejamos el personaje interpretado por Óscar Jaenada en esta película, el líder de las tropas españolas que son mandadas en busca de la fuente de la eterna juventud. Notaréis que incluye reglas y referencias de un dossier del siglo XVIII que, Dios mediante, realizaremos en un futuro no muy lejano.

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“El español”
Por David Nievas (el “General Targul”)

Breve semblanza

 “El español”, cuyo auténtico nombre no es conocido por nadie excepto el rey, es uno de sus mejores agentes y hombres de acción para aquellos trabajos que requieren presteza y éxito. Este misterioso personaje está al servicio del rey de España, Fernando VI, aunque sirvió en el ejército de su padre, Felipe V, en numerosas campañas marítimas y terrestres.

Está acompañado de una tropa selecta de infantería de marina que opera con una flotilla de tres galeones con los que viaja por el mundo cumpliendo las misiones que le encarga su rey. Sus hombres le seguirían hasta el mismo infierno, que es a donde suelen mandarle, ya que sus habilidades y su buena fortuna son legendarias.

Personalidad

“El español” es un hombre elegante y bienquisito. De buena crianza, aunque su aspecto sea tal vez un tanto gitano (tal vez tenga raíces caló) viste con mucha elegancia y tiene maneras de caballero. Sin embargo, las compensa con una firmeza admirable, una valentía a prueba de bomba y un gran sentido del honor y del deber.

En suma, “el español” es un líder natural, valiente y respetado por sus hombres. También es un gran comandante, tanto en tierra como en el mar, que sabe como pillar por sorpresa a sus enemigos para que no haga falta pegar ni un tiro para resolver el combate a su favor. Aunque sobre eso, el pegar tiros, se le opine diestro y con gran puntería. Es hombre de gran fervor religioso, con una fe casi ciega, tanto en su nación como en Dios todopoderoso. Carga en su cinto una bonita ropera de taza con guarnición plateada, que dicen que maneja con mucha destreza, y que está algo demodé (junto a su sombrero chambergo emplumado) en la corte, pero que le identifica casi inmediatamente como lo que es: un español de pies a cabeza.

Interrelación con los personajes

Una de las misiones más exitosas de “el español” se desarrolla durante los años 50 del siglo XVIII, cuando embarca con una flotilla de tres galeones y dos compañías de infantería de marina hacia el Caribe, buscando los famosos “cálices de Cartagena” que se encuentran en el navío de Ponce de León y que sirven para obtener la eterna juventud en la fuente homónima de la isla tras la realización de un ritual pagano. Sin embargo, sus órdenes no son capturar los cálices para llevarlos al rey, sino detener el ritual e impedir que otras potencias, como los ingleses o los piratas, se hagan con ellos. En su mente está la idea de detener el ritual pagano, y de paso matar al famoso pirata Barbanegra, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a la flota del rey nuestro señor.

Los personajes pueden toparse con “el español” en la zona del Caribe, persiguiendo a corsarios ingleses, piratas y bucaneros. Pero es más fácil que lo encuentren en cualquier misión de extrema importancia que pueda amenazar con desequilibrar la balanza de poderes en Europa o el mundo, con prejuicio de España, y sobretodo si estas misiones se desarrollan en entornos donde la corona tenga intereses. Si los personajes son españoles y hombres de asaduras, “el español” les respetará, aunque los apresará si osan detenerle en sus planes. Si son extranjeros o herejes, salvo que estén actuando por los intereses del rey o sus delegados, no será tan magnánimo, y alojará en su pecho varias cuartas de buen acero toledano o buen pistoletazo.

Ficha de personaje (personalidad especial)


Características básicas

Destreza: 15
Espíritu: 13
Fortaleza: 11
Ingenio: 13
Reflejos: 14
Bríos: 13

Características Menores:
Aspecto físico: Guapo.
Estatura: 1.77
Peso: 82 kg
Posición social: 4 – Hidalgo
Riqueza: 4 – Acomodado
Honra: 5
Apariencia: +3

Ventajas: Puntería (2), Buena reputación (2), Carisma (1), Elegante (1) Espadachín (3), Sentido de la orientación (1), Escuela de esgrima (Escuela mixta – próxima aparición en dossier del siglo XVIII) (3).
Desventajas: Enemigos (-4, potencias enemigas de España), Honor (-2), Intolerante (-1, a todos los extranjeros y herejes), Lealtad (-3, al rey).
Habilidades: Cabalgar (15), Cultura local (Área navegable: Carrera de Indias y Caribe) (14), Habla marinera (13), Detectar mentiras (13), Diplomacia (13), Estrategia (15), Etiqueta (14), Idioma (inglés y francés) (14), Liderazgo (17), Milicia (14), Navegación (18), Orientación (17) y Táctica (16).
Habilidades de combate: Esgrima (17) y Armas de fuego (18).
Armas: Ropera de taza de maestro armero (pág. 32 Maestros de Esgrima) (18/13) y Pistola de diapasón (pág. 77 PAB 1) (18).
Armadura: Botas, guantes, sombrero. Casaca acolchada (1), coselete (en batalla, 5).
Maniobras de esgrima: Aumentar nº de paradas (nivel 2), Batimento (1), Guardia di Porta di Ferro (3), Incremento de daño (nivel 1), Respuesta (3), Stocatta (1).
Flanconada
3 ptos, requiere “Respuesta”, Ataque Normal
                La flanconada es una treta de la escuela de esgrima francesa que incluiremos en el dossier del siglo XVIII. Al tener “el Español” entrenamiento en la escuela mixta, escuela que se forma a partir de cierto número de tretas de otras escuelas (muy de moda en la España del siglo XVIII) puede realizarla.
                La flanconada es un ataque de respuesta que se realiza pasando la hoja sobre la del rival para luego apartarla hacia un lado y hacia abajo. El esgrimista entra luego en combate cerrado moviendo el otro pie (el izquierdo, en caso de diestros) para controlar posibles reacciones del rival apoyando los dedos en la unión del foible con el terzo (página 29 Maestros de esgrima) y colando la espada por el costado de su oponente, de modo que se controla la hoja con la propia estocada y la mano al entrar. De este modo se da una estocada al costado de la víctima, el flanco. La localización será siempre el torso.
                En términos de juego, la flanconada debe realizarse como un ataque de respuesta. Una vez dirimida la parada, se lanza un ataque normal con un -2 por lo complejo de la maniobra. A cambio, el enemigo tendrá la espada prendida como si se tratara de un trabar. Puede defenderse frente a este ataque de la siguiente manera: intentando dar un tirón para salir rápidamente de combate cerrado, con lo que debe tirar por fuerza contra una defensa de espada del atacante. Si la supera, este recibe el modificador de daño base de la espada del defensor en la mano que sujetaba el arma. La otra forma de escapar de este ataque es simplemente apartarse con una tirada exitosa de Esquivar, o usar la parada suplementaria de la daga o la capa. El atacante es recomendable que use guantes para evitar cortes de cierta entidad en la mano si falla. Al terminar el ataque, el enemigo podrá volver a defenderse de nuevo sin que se halle en situación de “trabar”.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tambores de guerra

"Al momento redobló el tambor mayor, y en seguida se le unieron las otras cajas del tercio. Aquel batir prolongóse interminable; y se diría que helaba la sangre, pues alrededor hízose un silencio mortal. Los mismos holandeses, cada vez más cercanos hasta el punto de que ya podíamos distinguir sus rostros, ropas y armas, calaron un instante y vacilaron, impresionados por el redoble que surgía de aquellas filas inmóviles que les estorbaban el camino. Luego, incitados por sus cabos y oficiales, reanudaron avance y vocerío. Se hallaban ya muy cerca, a sesenta o setenta pasos, con picas dispuestas y arcabucería a punto. Veíamos arder los cabos de sus mechas.

Entonces corrió una voz por el tercio; una voz desafiante y recia, repetida de hilada en hilada, creciendo en un clamor que terminó por ahogar el sonido de los parches:

-¡España!... ¡España!... ¡Cierra España!" (Arturo Pérez Reverte, El sol de Breda)


En la redacción de los PAB suenan cajas de guerra. Estamos preparando un nuevo dossier, el PAB 5, que dedicaremos al mundo militar en la España del Siglo de Oro, y, sobretodo, a la guerra en Flandes.

El dossier, dirigido por David Nievas (en mal nombre el general Targul), abordará el contexto internacional que llevó a la monarquía hispánica a luchar contra potencias tan peligrosas como las Provincias Unidas, Suecia, Francia o el Turco. En este dossier se describirá el mundo militar español, con sus luces y sombras, desde las cajas de recluta hasta los hospitales donde muchos soldados terminaban sus vidas. Se describirá asimismo el sistema de rangos, la disciplina militar en el día a día, los asedios, las batallas campales, las tácticas de guerra (de amigos y enemigos) y el armamento que se empleó desde finales del siglo XVI hasta la firma de la paz de Westfalia en 1648.

En el PAB 5 podréis encontrar un nuevo reglamento para batallas campales y escaramuzas, tablas para dirigir a las tropas en combate según las tácticas de la época, nuevas ventajas y desventajas, armamento y descripción de las fortificaciones de la época, introduciendo en el juego la guerra de sitio. Todo lo necesario, en suma, para que podáis representar cualquier rol militar en la Guerra de los Treinta Años y otros conflictos del rey católico. Desde el humilde gastador, cavando trincheras y jugándose la vida en las caponeras, hasta el capitán de una compañía o el maestre de campo, tan mal pagado como cargado de responsabilidades.

Esto, y mucho más, será lo que encontraréis en el próximo número de "Los Papeles del Alférez Balboa".


martes, 18 de diciembre de 2012

Antiguos números de los PAB

A pesar de la caída de la antigua web, algunos allegados mantuvieron los números disponibles en la Red mediante enlaces de descarga. Agradecemos su esfuerzo, y por nuestra parte, volvemos a poner a vuestra disposición los cuatro números del fanzine en formato PDF para que os los descarguéis. Disfrutadlos.

Número I:

El primer número o dossier de los PAB se centra en un nuevo reglamento para las armas de fuego, a las cuales se describe en profundidad, además de expandir las reglas del manual básico del juego con arquetipos, armamento y ventajas/desventajas.

Descarga:

Número II:

Este dossier aborda (nunca mejor dicho) el tema del mar, los barcos y la guerra naval en el Siglo de Oro, con unas interesantes reglas para combatir y perseguirse con navíos y galeras, además de expandir notablemente las reglas originales del manual básico con un sistema de localización de daños alternativo o la descripción y efectos de las principales y más peligrosas enfermedades de la época.

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Número III:

El tercer número de los papeles aporta una descripción exhaustiva de la Sevilla del Siglo de Oro, desde las orillas de Triana hasta el Patio de los Naranjos, refugio de gente de la carda. La ambientación hispalense, puerta de las Indias, se complementa con nuevos arquetipos y reglas para jugar en las calles de esta urbe con personajes tan variados como simples criados, segundones de casa grande, alguaciles o cantoneras.

Descarga:


Número IV:

El cuarto número, aparecido en la navidad de 2011, explora en profundidad y con maestría el proceso de conquista y colonización de América con un dossier amplio y bien documentado. Las reglas para jugar en la época de la conquista abarcan muchas facetas: nuevo armamento para el siglo XVI (y los indígenas), nuevos arquetipos, ventajas y desventajas o maniobras de esgrima y aún otras armas y formas de combate.

Descarga:


Nueva etapa de los PAB

A finales de 2011, Antonio Polo, principal impulsor del fanzine, pasó el testigo de la dirección del mismo, en calidad de Arbistrista Mayor/Director, a Francisco José Gómez Sánchez, alias "El Conde Jayán". Esta nueva etapa, que se abrió con la publicación del largamente esperado número 4 del fanzine (dedicado a la conquista de América) coincidió con la caída del viejo servidor que, bajo la dirección "alferezbalboa.net" había alojado durante años los números del fanzine.

Para aquellos que no conocieron la página anterior, hemos de aclarar que "Los Papeles del Alférez Balboa" han venido siendo una iniciativa totalmente desinteresada y gratuita (dedicando voluntariamente nuestro tiempo y aún nuestro dinero), cuyo objetivo ha sido proseguir extendiendo la afición, ambientación y reglas del Juego de Rol del Capitán Alatriste, publicado en 2003 por la editorial Devir Iberia.

Ahora, en vísperas de 2013, el Conde Jayán, junto a viejos y nuevos arbitristas, desea revitalizarlo con un ánimo remozado y una línea de publicación novedosa. Manteniendo el viejo espíritu, los "Papeles" mostrarán esta vez una cara nueva, con un compromiso de continuidad y cercanía con los fans y seguidores del juego. Nuestro propósito es ir actualizando este blog con novedades, dando pequeños avances del material que está en preparación. Además, la forma de preparar y presentar dicho material variará conforme a los antiguos números del fanzine. A saber:

  • Por un lado, se mantendrán los dossieres, o "artículo principal/director" de cada uno de los números maquetados y publicados gratuitamente para su libre distribución en la red. Estos dossieres abordarán diversas ambientaciones del universo del Capitán Alatriste en profundidad y, acompañándolos, se seguirá la estructura de números anteriores, conteniendo FAQs, reseñas de libros, películas y juegos, reglas adicionales acordes con la ambientación y aventuras, entre otras muchas cosas.
  • Por otro lado, Antonio Polo está trabajando en una sorpresa navideña que, creemos, os gustará. Próximamente hablaremos más sobre ella.
  • Se trabajará también en un compendio de aventuras para el JDR del Capitán Alatriste, en todas las ambientaciones y periodos explorados, y otros por explorar, compendiando materiales de nuevo cuño y los que los seguidores han venido enviando a la dirección de correo electrónico de los PAB. Podéis mandar nuevas aventuras a nuestra cuenta, y las incluiremos con mucho gusto: PAB.colaboradores@gmail.com.
  • Por último, el blog, junto a nuestro grupo oficial de Facebook (http://www.facebook.com/groups/479590090456), será el lugar donde publiquemos jugosos avances del material en preparación, como nuevas reglas, arquetipos de personaje o explicaciones de contexto histórico.

Quisiéramos agradecer vuestra fidelidad y vuestra pasión por el juego. También quisiéramos, en la medida de lo posible, compensaros tras tan largas esperas, ya que para nosotros los dossieres (asunto serio), no pueden ser publicados sin estar debidamente corregidos y maquetados. Esto ha supuesto que en ocasiones vinieran apareciendo de año en año, e incluso más. Todo ello se agravó con la caída de la web donde estaban alojados los PAB.

Por eso, desde el equipo de arbitristas y colaboradores de "Los Papeles del Alférez Balboa", queremos pediros disculpas, y al mismo tiempo, daros las gracias por mantener el ánimo y esperar este día. Deseamos de corazón que la afición al JDR del Capitán Alatriste, más que mantenerse, crezca. Y para ello trabajaremos en nuevos números, y nuevo material, para que podáis vivir incontables aventuras en la España del Capitán Alatriste. Y como diría el inmortal Quevedo: no queda sino batirnos.